La entrada de esta semana no podía estar dedicada a otro asunto que la jornada que viví este jueves pasado. El día, destinado a ser inolvidable en el buen sentido, comenzó con la publicación en el periódico Levante (el más leído en toda la Comunidad Valenciana) de una entrevista que me realizaron a propósito de "El espíritu del lince". Un artículo prácticamente a toda página que podéis consultar en los siguientes enlaces, tanto en su versión digital como en papel (perdón por la calidad, es un escaneo en este último caso):
Pero lo mejor aún estaba por llegar. Viaje a Valencia y encuentro largamente esperado: frente a la Plaza de Toros, al fin pude abrazar a Mamen de Zulueta, mi agente, que había viajado desde Sevilla para acompañarme en tan importante jornada (gracias, Mamen). Puedo decir, con la voz bien alta, que no me defraudó: Mamen es una persona maravillosa.
Y después de unos cafés y una charla enriquecedora, nos acercamos a la librería Casa del Libro, donde tendría lugar el motivo principal de esta entrada: la presentación en sociedad de mi novela "El espíritu del lince".
Debido a los nervios, al principio no fui muy consciente de que había un montón de asistentes. Casi cincuenta personas se congregaron para asistir al acto, hasta el punto de que algunos tuvieron que presenciarlo de pie, pues nos faltaron sillas. Además de mis padres, mi hermana y mi cuñado, hubo caras conocidas relacionadas con la literatura; amigos autores como Gabriel Castelló ("Valentia"), Joe Alamo ("Tom Z Stone"), Guillem López ("Leyenda de una era"), Lucía Arenas ("El temps de Sara") o David Mateo ("Prohibido salir con el cliente"); compañeros lectores como Rafa Navarro, María Vicenta Porcar (en la que descubrí a una persona amabilísima) y miembros del grupo de lectura Penadés, entre muchos otros.
¿Y quién iba a conducir el acto? Pues una escritora a la que además admiro como persona: Isabel Barceló, autora de "Dido. Reina de Cartago". Estuvo sencillamente fabulosa, realizando la introducción del acto con una exposición soberbia, acertada, equilibrada y rematada con la lectura de dos extractos de la novela.
Llegó mi turno. Isabel me fue dando paso gracias a diversas preguntas, a modo de entrevista, y que según los asistentes dotaron de ritmo e hicieron más ameno el acto (lo cuál era nuestra intención). Hablamos un poco de todo: de los motivos por los que me adentré en la novela histórica, del papel de las mujeres en la sociedad íbera, de por qué escribí la novela en primera persona...
Y como quien no quiere la cosa, el tiempo pasó con rapidez hasta alcanzar el siempre agradable momento de las firmas (¡hubo muchas!). Aproveché también para intercambiar opiniones con cada uno de los que buscaban mi dedicatoria.
Y entre medias, las fotos de rigor con el autor (!)
| Con Rafa Navarro |
| Con Lucía Mompó |
| Con Lucía Arenas |
| Con Gabriel Castelló |
Y así llegamos al final del acto, tras el cual se originaron varios corrillos de conversaciones, a cada cuál más interesante, entre los que fui saltando para atender a todos los asistentes. ¡La cosa fue tan amena que incluso nos olvidamos de servir el champán!
¿Qué puedo decir, después de lo vivido? Que me siento profundamente emocionado de que tanta gente acudiera a esta presentación. De que mi criatura de papel, tinta e ilusiones me suponga experiencias tan fantásticas como la de este 12 de abril. Una experiencia que me quedará grabada en la cabeza y el alma mientras viva. Pase lo que pase a partir de ahora.
Mi más sentido agradecimiento a todos los que asististeis; y a los que no pudisteis aunque queríais; a los que difundisteis el evento y a quienes, desde la distancia, me dabais ánimos. En definitiva, ¡gracias de corazón a todos los que lo hicisteis posible!






