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lunes, 11 de julio de 2011

Reseña "El Velo", de El Torres y Gabriel Hernández

Saludos, caminantes.
Esta semana volvemos a las reseñas, aunque en esta ocasión quiero acercaros no un libro propiamente dicho, sino un cómic. Se trata de "El Velo", una novela gráfica que leí hace unos meses y que me dejó gratamente sorprendido. Al mismo tiempo, me gustaría aprovechar para defender el "género" de los cómics, que personalmente considero otro tipo de literatura que no tiene nada que envidiar a la clásica.
Os dejo pues con la reseña:

El Velo. El Torres y Gabriel Hernández (Dibbuks, 2010)


Chris Luna es una detective de Nueva York muy especial. Sus clientes no son maridos infieles o huérfanos en busca de sus padres. Sus clientes son fantasmas. Desde que sufriera un traumático accidente de tren durante su adolescencia, Chris es capaz de ver a través del velo que tras el cual se esconde lo desconocido. Y creedme cuando digo que no es un don, sino una maldición (aunque la propia Chris tiene su propia teoría). Luna malvive destapando casos de asesinatos gracias a las confesiones de quienes mejor conocen la verdad: las víctimas muertas. Un negocio muy poco lucrativo que le obliga a dejar la ciudad y regresar a su ciudad natal, Crooksville, en Maine. Su tía Emma, fallecida tiempo atrás, le ha dejado en herencia el viejo caserón donde creció. Pero el retorno no tiene nada de agradable. Además de revivir los malos recuerdos que acontecieron tras su accidente, una serie de pesadillas comienza a torturarla. En ellas aparece un horrible ser que, por fuerza, no puede ser real. O tal vez sí. El Hombre Babosa.
Dibbuks apuesta por esta gran obra, alabada por la crítica en Estados Unidos, donde fue publicada originalmente, a pesar de que ambos autores son españoles (Gabriel Hernández, el dibujante, trabaja además para Marvel). Todo un acierto, pues estamos ante una novela gráfica de una calidad fuera de lo común. El argumento es exquisito, una historia de terror pero también de horror, que comienza lenta y con sabor a tópico, pero que conforme pasan las páginas gana en originalidad, en angustia, en tortuosidad. A través de las reflexiones de Chris (de una amargura estremecedora, pero que el personaje asume con naturalidad), nos acercamos a la detective y a su esquizofrenia sobrenatural; y, como si sus ojos fueran los nuestros, asistimos a la contemplación de esa realidad oscura que subyace detrás del velo. Nos angustia, nos abruma y nos embota, porque está tan bien plasmada que es horrorosamente real, aunque todos sabemos que los fantasmas no existen. O eso nos empeñamos en creer.
Tras una primera parte de la obra que nos puede recordar a lo que debería ser “Entre fantasmas” (esa serie tan “para toda la familia”, y que la propia Chris menciona en la novela), los espíritus en pena pierden un poco de peso en favor de lo macabro. Ahí es donde comienza lo bueno, lo realmente espeluznante: ese Hombre Babosa que no sabemos muy bien lo que es, pero que nos transmite un asco mezclado con un terror más allá de lo común. No puedo ni imaginar cómo sería una adaptación al cine (bien perpetrada); insoportablemente terrorífica. La parte estrictamente narrativa (bocadillos y comentarios de la propia Chris), están además tratados con un estilo magnífico, típicamente literario y muy bien cuidado.


Y qué decir del dibujo, aparte de que es perfecto para esta historia tan dura. Realmente me sorprende cómo un dibujante puede ser capaz de ilustrar a superhéroes mutantes para la compañía número uno de comics y al mismo tiempo plasmar unos dibujos tan tenebrosos; de trazo duro, sucio si se me permite, y con tendencia a los colores turbios (excepto cuando estalla el rojo, sobre todo en la parte final), pero a la vez detallista. Hernández ha creado un ambiente opresivo que aumenta el poderío narrativo del guión. Si el argumento es siniestro, el dibujo no podía serlo menos (¿a alguien más le recuerda al mortificante estilo del videojuego Silent Hill?).
Para rematar la faena, la presentación de la obra es fabulosa. Dibbuks ha publicado una edición en tapa dura, con diversas ilustraciones alternativas al final del libro. Un lujazo que bien merece gastarse los eurillos que vale.
Amigos del horror hispano, esta novela gráfica es absolutamente imprescindible. Al menos si nos tenemos por lectores de terror. Su lectura, en un ambiente adecuado, pondrá los pelos de punta a cualquiera. Prometido.

LO MEJOR: El ambiente asfixiante, las reflexiones de la protagonista, el giro a mitad de la historia, apartando a los fantasmas por algo mucho más horrible. Y, sobre todo, el dibujo.
LO PEOR: Casi nada. Tal vez la conclusión final no llame mucho la atención.

MI PUNTUACIÓN: 9

domingo, 10 de abril de 2011

Reseña del cómic "Prisionero en Mauthausen", de Cosnava y Carbos

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Saludos, caminantes. Esta semana os quería ofrecer la reseña de un cómic de altura, "Prisionero en Mauthausen", del guionista Javier Cosnava y el dibujante Toni Carbos. Esta reseña parte de un artículo más extenso que hice para H-Horror, así que queréis una información más ampliada, con más imágenes y con las declaraciones de los autores en exclusiva, sólo tenéis que pinchar AQUÍ. Espero que os guste.
Y, antes de dejaros la reseña, os adelanto que en unos días os hablaré de la magnífica presentación a la que asistí ayer, y os acercaré mis opiniones sobre el libro más hermoso que he tenido jamás entre mis manos: "La hora del recreo". Para abrir boca, os dejo el enlace de la web del libro: http://www.fundacion.telefonica.com/es/pronino/lahoradelrecreo/index.htm , y os dejo la portada por si queréis adquirir el libro. Os aseguro, con la mano en el corazón, que no os arrepentiréis.

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Prisionero en Mauthausen. Cosnava y Carbos.

El seguidor habitual de Javier Cosnava no esperará encontrar en su nuevo trabajo, "Prisionero en Mauthausen" (Edicions De Ponent), otra cosa que no sean los temas que habitualmente trata el autor catalán (aunque afincado en Asturias). No resultan extrañas por tanto las semejanzas entre este cómic y su más reciente novela, "Diario de una adolescente del futuro" (Illarion). Aquella transcurría en el futuro, "Prisionero en Mauthausen" en cambio se asienta en el pasado, pero en el fondo hablan de lo mismo: la manipulación. El gobierno mundial despótico y los rebeldes (tan débiles de voluntad como sus opresores) de "Diario" se convierten en el ejemplo más claro de propaganda y crueldad, el régimen nazi. Bajo mi punto de vista, ambas obras se complementan, en tanto "Prisionero en Mauthausen" demuestra claramente que aquella sociedad distópica que él imagino para su novela ya ha existido. El mensaje final de Cosnava, el leiv motiv de todas sus obras hasta la fecha, es que estemos atentos y no dejemos que se repita.

El cómic narra los recuerdos de un hombre atormentado, Juan Placambó, un miembro de la resistencia contra el nazismo, un "rojo" español. Junto a su mejor amigo, el poeta Miguel Hernando (homenaje a nuestro genio Miguel Hernández), urde un plan para infiltrarse entre los alemanes y asesinar a un alto mando nazi, Paul Winzer. Pero Juan no es lo que parece ser: su alma es mucho más negra de lo que Miguel Hernando puede imaginar. Cuando su pistola ya apuntaba a la cabeza de Winzer, su mano se vuelve hacia su amigo y lo traiciona. Su recompensa (no esperada, por supuesto) será la inmediata reclusión en el campo de concentración de Mauthausen, junto a otros seis mil españoles. Allí será la cobaya de un experimento psicológico centrado en la culpa y, donde sin que Juan lo imagine, Winzer intentará quebrar su voluntad hasta, primero, transformarlo en un monstruo y finalmente en un despojo humano que se odia a sí mismo, y sin posibilidad de redención. Los motivos, los verdaderos motivos, sólo Winzer (y Cosnava) los conoce.
Tenemos pués una novela gráfica dura,muy dura, pero que además hace gala de esos magníficos giros argumentales sorprendentes que tanto le gustan a Cosnava, y que ya dejó con la boca abierta a más de un lector de su "Diario de una adolescente del futuro", entre los que me incluyo. El guión está hurdido con una perfección casi absoluta, dejando para el final dos sorpresas brutales y que harán recapacitar al lector sobre las verdaderas dimensiones de la manipulación a la que es sometido el personaje de Juan Placambó. Y, una vez más, como en otras obras de Cosnava, el autor deshilvana su historia sin entrar en dogmatismos de "buenos y malos". Javier prefiere que sea el lector el que enjuicie lo que él, simplemente, muestra.
Los dibujos de Carbos encajan como un guante dentro del guión de Cosnava. Se nota que no es la primera vez que coinciden (han ganado 26 premios de cómic). Entre otras, han colaborado en los álbumes "Mi heroína" (Dibbuks) y "Un buen hombre" (Glénat), ésta última junto a otros diez ilustradores. Las ilustraciones (algunas a página completa), son sencillas pero impactantes, certeras como un puñetazo por sorpresa. A pesar de lo que pudiera parecer a priori, la narración visual no se regodea en las escenas más escabrosas (aunque tampoco escamotea imágenes terribles). Basta con un golpe, con una viñeta, para trasladar todo el horror que guionista y dibujante pretenden mostrar. La verdadera violencia, el horror auténtico, se muestra a través más de escenas de corte psicológico. Se ahonda en el dolor emocional, no tanto en el físico. Destaca además el, valga la redundancia, monocromático uso del color: las primeras páginas de la narración corren en tonos blancos y grises; cuando Juan es trasladado al campo de prisioneros, estalla el azul gracias especialmente a esos ya famosos pijamas de rayas. Las pocas combinaciones de colordurante las páginas dedicadas a la narración, siempre de tonoas apagados, afianzan la impresión que causa en el lector. 
Además, hay mucha parte textual en la novela gráfica, sin duda debido a la faceta de escritor de Cosnava. Estremecedor el momento en que describe el viaje en tren de los prisioneros españoles, en aquel famoso Convoy 927. El guionista no nos permite en ningún momento olvidar que estamos ante sucesos que ocurrieron realmente. Algunos personajes son o están basados directamente en personas reales: Paul Winzer fue miembro de las SS, dirigente de la embajada alemana en Madrid y director del campo de concentración nazi de Miranda de Ebro; Faust Dietrich zur Linde se llamó en realidad Frank Ziereis, y fue el comandante del campo de Mauthausen, responsable de la muerte de cientos de miles de personas; también Miguel Hernando existió, es el homenaje de Cosnava al genial poeta Miguel Hernández, reconocido escritor antifascista (su implicación con la lucha contra los nazis, como se comenta en el cómic, es ficción).
En resumen, "Prisionero en Mauthausen" es una novela gráfica que bién merece ese apelativo, en tanto nos narra una historia poderosa, ambientada en unos sucesos terribles, y que además se adentra en la cabeza del lector con mayor fuerza gracias a las poderosas ilustraciones de Toni Carbos. Con sorpresas finales, esta obra es mucho más que otra historia de nazis: es una historia de propaganda, manipulación y culpas. Es una historia Made in Cosnava.

Narración radiofónica de mi relato "Como hadas guerreras"