Saludos, caminantes.
Esta semana me gustaría hablaros de la última novela que he leído: El Heredero de Tartessos, de Arturo Gonzalo Aizpiri.

Supe de este libro durante el proceso de documentación de mi nueva novela. Mientras buscaba información sobre la antigua Cartagena púnica, llegué al blog de Arturo Gonzalo y descubrí que recientemente había publicado un libro sobre la España antigua (véase Iberia, Ispania, Hispania...). Rápidamente me puse en contacto con él, y más rápidamente me respondió. Pero más aún, gracias a él pude adquirir un ejemplar de su novela, cuya primera edición ya estaba agotada (en breve saldrá la segunda, estad atentos); además hemos intercambiado impresiones sobre el mundo ibérico que me vendrán muy bien para mi propia novela. Desde aquí no puedo más que agradecer a Arturo (que estoy seguro se pasará por aquí) por su ayuda, en todos los aspectos.
Supongo que pensaréis que, como estoy agradecido, voy a hacer una reseña poco objetiva y claramente favorable a la novela. Acertáis en la segunda parte. Yo nunca reseño novelas que no me han gustado.
El Heredero de Tartessos es una auténtica maravilla, en todos los aspectos. Podría decirse que estamos ante una novela a medio camino entre el género histórico y la fantasía épica; la narración recuerda a Tolkien, pues es preciosista, pero a la vez muy clara y fluída; Arturo ha conseguido que algunas frases, que podrían parecer demasiado grandilocuentes, sean naturales. A este ambiente épico ayuda el entorno: la época pre-romana de la península ibérica es una etapa llena de lagunas, romántica como puede serlo la cultura celta o espartana. Aún así, el argumento es fiel a los datos históricos (en ocasiones contradictorios entre sí) y las licencias del autor cumplen su función: mejorar la historia y ensalzar el ambiente épico de la novela.
¡No te enrolles, Javi, y cuéntanos ya de qué va el libro!, diréis. Todo comienza cuando un joven celtíbero, se ve involucrado sin esperarlo en un combate entre guerreros cartagineses (no de Cartagena, sino de Cartago) y oretanos (una tribu íbera). El joven rápidamente se decanta por un bando, lo que le llevará a encontrarse con un gran personaje, que sabe mucho sobre el legendario linaje de la familia del muchacho. A través de la novela, el joven Gerión nos permitirá conocer cómo era la vida en España hace más de 2200 años, y los terribles sucesos en que nuestros antepasados se vieron involucrados: la conquista de la península por parte de Amílcar Barca (padre del famoso Aníbal, el hombre que estuvo a punto de vencer a Roma), centrada en el asedio de la ciduad íbera de Hélike.
Personajes fascinantes (yo me quedo especialmente con Anglea y Aníbal, aunque éste último sea secundario); escenarios deliciosamente descritos; grandes batallas; una historia de amor para aligerar... Muchos son los ingredientes por los que cualquiera debería leer esta novela. Como digo, en pocos días saldrá su segunda edición, así que os recomiendo que no os la perdáis.
Por hoy es todo, amigos. Un saludo a todos.










