TIERRA DE BARDOS, CIERRA.
Pero yo no desaparezco. A partir de ahora podrás encontrarme en mi WEB OFICIAL DE AUTOR pinchando en la imagen inferior. Allí os ofreceré más artículos, noticias, reseñas y todo el contenido habitual en este blog.
¡Muchas gracias a todos por estos años juntos! Os espero en mi nuevo rincón:

A PARTIR DE AHORA PODRÁS ENCONTRARME EN MI WEB DE AUTOR

Alcander, de Luisa Fernández

Ya está aquí... Legados

sábado, 14 de febrero de 2009

Crítica de "Tierra", de Víctor Morata

Esta semana he concluído la lectura del primer libro de la antología Universo Mágico (del que ya han salido sus tres primeros volúmenes, y pronto serán cuatro), de mi buen colega Víctor Morata, y que ya reseñé hace un par de semanas. Hoy os cuento qué tal me ha parecido.
En primer lugar es más que recomendable para los apasionados a la mitología, a los seres sobrenaturales. En treinta y un relatos Víctor nos da una visión distinta y maravillosa de cada una de las criaturas sobrenaturales relacionadas con el elemento tierra. Se trata de relatos tremendamente originales, e imaginativos, y tan agradables de leer que os devoraréis los relatos a puñados. El buen hacer de Víctor está más que contrastado en estos trabajos.
¿Mis relatos preferidos del libro? Difícil respuesta, pues todos contienen una alta calidad que me hace envidiar al autor. De todos modos, en el podio estarían sin duda "Crimen orcanizado" (buen juego de palabras, Víctor), "Las Alas de la Justicia sobrevuelan la ciudad" y, como no, mi preferida, "Adiós amigo árbol", que con el beneplácito del autor os posteo a continuación para que podáis contrastar la calidad del libro.
Pues eso, que no dudéis en comprar o descargar "Tierra", de Víctor Morata (enlace en la columna de la derecha). Os aseguro que no tiene que envidiar nada a otras antologías de escritores profesionales.

____________________


ADIÓS AMIGO ÁRBOL, Víctor Morata Cortado


Abrazado a uno de sus amigos de la naturaleza, el
elfo perteneciente a aquellos denominados de la luz,
lamentaba la despedida inminente. Hacía muchos años que la
paz de la Tierra se había visto alterada por la incursión de
los humanos en lo que ellos denominaban avances
tecnológicos. Avances que no hacían sino ir en perjuicio de
la propia madre de todos los bienes naturales. El árbol al
que se encontraba aferrado era uno de los más antiguos de
aquel bosque del norte de Europa. Los humanos no
entendían el lenguaje que éstos hablaban, casi en susurros,
a veces confundido con el leve movimiento de las hojas.
Pero los elfos, con su ancestral afinidad a estos seres, eran
capaces de oírlos a leguas de distancia. Muchos de ellos
incluso los sentían en su llanto, en su tristeza. Lejos de ser
parecidos a los drows, los elfos oscuros que mediaban entre
los mundos de vida y muerte, los elfos de la luz eran seres
de espléndida belleza. Una figura estilizada, cabellos
dorados, nívea piel y orejas puntiagudas eran los rasgos más
significativos de esta raza a la que algunos denominaban los
antiguos. Eran ampliamente conocidos por toda la vasta
cúpula terrestre y en cada lugar se les atribuían diferentes
nombres. No obstante, todos coincidían en destacar su
hermosura. Seres elementales, buenos vecinos, gente
desmemoriada o simplemente ellos, eran calificativos con
los que bien se les refería. Cuando se les veía, apenas era
en un fugaz destello de beldad y pocos sabían de su
carácter más profundo como seres caprichosos de
naturaleza cambiante e inestable.


El elfo del que hablamos apenas sí se pronunciaba en
la mutabilidad de la que hacían gala su gente y no podía en
aquel momento más que compartir la amargura que le
envenenaba el corazón. Recordaba, en estos últimos días
con demasía, los tiempos remotos en los cuales no habían de
ocultarse ante la mirada del hombre, pues ambos,
hermanados, se beneficiaban mutuamente. Cuando la
ambición se apoderó de sus corazones, se separaron con
fiereza de los elfos y buscaron medios para enriquecerse a
toda costa, perdiendo en el camino la capacidad de ver más
allá y anulando su capacidad para amar y sentir la natura.
Con el tiempo, hombres y elfos se vieron obligados a
esconderse unos de otros. Con sus lazos deshechos, apenas
quedaba un vestigio de la relación que les anexionaba en el
pasado y se temían. En esto pensaba Eldrin mientras una
lágrima se desgranaba de sus ojos y rociaba de vida el suelo
sobre el que se mantenía erguido. Se apoyó con la palma de
su mano, encorvándose hacía adelante, sobre el tronco de
su anciano amigo árbol y comenzó a entonar una dulce
melodía cargada de aflicción. Con una pena que le anudaba la
garganta, el cántico brotaba desgarrado, acre como la hiel.
Los árboles de alrededor le seguían, moviendo sus ramas y
crujiendo, con el siseo de las hojas azuzadas levemente por
los canales de aire que se colaba recorriendo el bosque. La
letra de la canción, en una lengua casi olvidada, hablaba de
la despedida, de la pena de ver partir a un ser querido, de
la muerte y el fin de los días. Eldrin no pudo soportarlo más
y, con el último verso, el llanto se hizo tormenta de lágrimas
y sollozos, se tapó la cara con las manos y se arrodilló
sabiendo que aquella sería su última vez frente a aquellos
viejos testigos del tiempo.


Cuando hubo recuperado el ánimo y la compostura,
volvió a acercarse al árbol nudoso, el más grande y anciano
de todo el bosque, y le profirió unas palabras que, en
secreto, se quedaron entre ellos. Entonces se giró con
gracilidad y al tiempo que lo hacía rozó en una caricia la
corteza con la yema de sus largos dedos. Cabizbajo
desapareció rumbo a su reino, a su palacio de cristal bajo
una de las colinas de New Hampshire en Inglaterra. No
quiso mirar atrás, no pudo hacer nada más que llorar por su
muerte. A sus espaldas se oía el rugir de un motor. Una
bestia enfurecida subía y bajaba su timbre a punto de
embestir. Un tremendo crujido le partió el corazón a Eldrin.
Sabía que su amigo sería el primero en caer, era como un
reto que enaltecía el orgullo del hombre, un estúpido orgullo
envilecido por las falsas posesiones y riquezas que de nada
sirven cuando la piel se les arruga hacia el final de sus
cortas vidas. El suelo tembló, el mayor de los árboles había
caído y ahora se disponían a descuartizarlo. Eldrin no lo vio,
pero pudo sentirlo ya a una gran distancia. El hombre y sus
máquinas destructoras se habían adentrado en el bosque
como hicieran otras tantas veces en otros lugares de la
geografía y, con igual crueldad, habían arrancado la vida de
aquellos pulmones que la naturaleza había puesto
desinteresadamente a su servicio. Luego de haber
derribado la arboleda por completo, un chirrido agónico y
titilante se hundía en la carne de los caídos. Los cuerpos
inertes eran mutilados entonces y astillas y savia salpicaban
en derredor como gotas de sangre. Eldrin había visto esto
demasiadas veces, había intentado frenarlo otras tantas sin
un resultado verdaderamente óptimo y sabía que seguiría
luchando por ellos. Muchos de su pueblo habían perdido la
esperanza, pero Eldrin sabía de algunas gentes que renunciando a su naturaleza humana hacían por ayudarle aún sin saberlo. Algo habían conseguido con sus protestas y
demás artes pacíficas. Pero el elfo no podía hacer más de lo
que hacía. Aunque a veces tuviera que sufrir la pérdida y se
limitara a llorar a los difuntos, no podía hacer nada. En la
misma esencia de los que destruían su mundo, estaba la
capacidad de enmendarse y restaurar el mal creado. Eldrin
conocía el único modo de paliar este atentado y si un único
dedo suyo se alzara todo quedaría resuelto, pero a pesar de
la insistencia de su raza él sabía que no era el camino
correcto, no podía evitar la muerte con la muerte misma.
Ellos eran genios de la luz y de la naturaleza. Eran
suficientes como para acabar con la raza humana en horas y
apenas dejar sus restos pudriéndose como único recuerdo
de su paso por esta Tierra, pero no era lo correcto y no lo
harían. Ellos habían de darse cuenta y, mediante la
reflexión, mirar atrás y lamentarse a tiempo. Eldrin se
perdió lejos del bosque que en aquel momento moría, lejos
de la incomprensión humana, lejos de la crueldad... aún así,
nunca olvidaría el nombre de cada uno de los árboles que
habían poblado el planeta y, cada día, una canción
tristemente entonada, recordaría al mundo que existieron.

viernes, 6 de febrero de 2009

Sólo el miedo es mi alimento

Bueno, fiel a la nueva política del blog, sigo diversificando temas. Hoy os dejo un relato corto de los que yo llamo "de desfogue", o sea, sin muchas ambiciones, un simple entretenimiento por mi parte. Los que hayáis leído "La Sombra de la Luna", mi libro publicado en Bubok, reconoceréis el entorno donde se mueve esta pequeña historia. Quizás algún día me dé por hacer una antología sobre la ciudad de Amalgama.

________________

SÓLO EL MIEDO ES MI ALIMENTO


Una buena noche para pasear. La ciudad ha quedado muda, sus calles vacías, todo es quietud, al menos en Día Perfecto, el barrio residencial más lujoso de Amalgama. Aquí no hay prostitutas, ni se ven mendigos, ni toxicómanos que se chutan en los callejones. No, en este barrio la basura es recogida cada noche, el aire huele a limpio, y ni siquiera de día existe el caos. Un lugar idílico, el paraíso perfecto, la contraposición necesaria a estercoleros como El Matadero, el nido de inmundicia de la ciudad.
Me gusta pasear, sin embargo es un hábito que no hace mucho que he incorporado a mi rutina. Desde hace un par de meses, cada noche después de cenar dejo a mi familia en casa, y salgo a dar una vuelta. No es que a mi mujer no le guste caminar, pero su jornada de trabajo es agotadora, ocho horas repartidas a lo largo de todo el día. Aunque tiene la suerte de no madrugar, termina todas las tardes a eso de las nueve. Es lógico que prefiera descansar, ver la tele, leer un libro… Mis hijos, en cambio, bordean ya unas edades, 16 y 14 años respectivamente, en las que prefieren pasarse horas conectados a internet o hablando por el móvil con sus amigos antes que ir de paseo con su padre. Mi trabajo como funcionario del ayuntamiento me deja sin embargo mucho tiempo libre. Estoy pensando en comenzar a escribir una novela. Tengo mucho que contar.
Cada noche recorro una parte de la ciudad. Y mientras camino, me gusta observar alrededor. Nunca sé lo que busco hasta que lo encuentro, pero sé que lo he hallado al sentir en mí ese gusanillo reconcomiendo mis entrañas. Cada noche es distinta su ubicación, pero cada noche, invariablemente, lo encuentro, como si fuera la misma Amalgama la que dirigiera mis pasos.
Me detengo delante de una casa cualquiera. Es una lujosa residencia con fachada blanca, de una planta, como el resto del barrio. No tiene verja, pero el portal, de estilo renacentista, llama la atención por su hermosa delicadeza. No es una mansión, pero le falta poco. Es bonita.
Con pasos calmos me acerco hasta la entrada. Llamo al timbre, y suena un dulce tintineo de campanas. Reconozco en la melodía una parte del Concierto de Brandemburgo Nº 2 en fa mayor de Bach. La puerta se abre. Es un hombre quien veo frente a mí. Medio calvo por delante, el escaso cabello gris, entrado en carnes. Sobre unos cincuenta años. Al fondo suena un televisor, con el volumen muy alto. El hombre me mira extrañado. Le devuelvo la mirada. La acompaño de una sonrisa tranquilizadora.
-¿Le puedo ayudar en algo?
-Me gusta su casa…
-¿Cómo?
-Es muy bonita…
-No entiendo. ¿Es algún tipo de broma?
-Tiene usted buen gusto…
-V-váyase… váyase o llamaré a la policía…
No lo hace, no le dejo. Lo aferro por la garganta, le impido que suelte siquiera un gemido. Lo empujo, estamos ya en su vestíbulo. Cierro la puerta tras de mí. Él intenta resistirse. Es inútil. Un movimiento. Lo tengo aferrado por detrás. Mi antebrazo derecho se acopla a su cuello. Mi mano izquierda lo ayuda. Gorgotea, busca gritar. Es todo desesperación. Es puro instinto de supervivencia.
Es puro miedo.
Miedo, mi dulce delirio.
Es tan sabroso.






Foto: Christian Bale en "American Psyco"

lunes, 2 de febrero de 2009

El Gran Bibliotecario en el número inaugural de la revista "Gotas de Tinta"


Quien me iba a decir a mí cuando escribí el relato que "El Gran Bibliotecario" iba a darme tantas buenas noticias. Ya sabéis, dicho relato es por el momento mi único primer premio entre las varias nominaciones y publicaciones de relatos en concursos. Ahora además aparece en el número inaugural de la nueva revista literaria (con foto de quien esto escribe incluída) "Gotas de Tinta", un proyecto más que interesante y que os animo a que visitéis (dad en el link). Cualquier iniciativa cultural merece ser promovida.

Pues eso, una nueva buena noticia. Ahora, a seguir esperando la Gran Noticia, con mayúsculas (compañeros escritores, ya sabéis a lo que me refiero).

sábado, 24 de enero de 2009

Tierra, de Víctor Morata

Hoy os traigo una muy buena noticia. Como quizás algunos sabréis, quien esto escribe comenzó a mostrar sus relatos en una página llamada TusRelatos.com. Fue allí donde conocí a un buen puñado de compañeros con la misma ilusión que yo: escribir, y luchar por llegar a buen puerto con dicha afición.

Entre todos ellos, y con quien mejor relación he tenido, estáVíctor Morata, de quién ya os he hablado anteriormente. Ahora este gran autor ha decidido publicar en Bubok una serie de antologías de relatos con un mismo denominador común: las criaturas fantásticas de la cultura popular y la mitología.

Abre el fuego de la serie "Universo Mágico - Cuentos de Seres Extraordinarios" con el primer volumen, "Tierra" (pinchad en el título para ir a la página de compra). No puedo comentaros todavía el contenido en profundidad sencillamente porque aún no lo he leído, aunque un ejemplar viene en camino hacia mi casa. En cuanto caiga en mi poder lo comentaré en profundidad. Sin embargo, algunos relatos ya los había leído precisamente en TusRelatos.com, donde fueron colgados en su momento, y os puedo asegurar que no tienen desperdicio. Víctor es un creador compulsivo de historias, y es especialmente en los relatos donde su desbordante creatividad luce como el sol de mediodía.

Desde aquí os animo a que lo adquiráis. Para quien os guste la literatura se trata de una lectura amena, ágil y deliciosa. No os defraudará.

sábado, 17 de enero de 2009

Grandes escritores por descubrir: Lobo Gris, de James Nava

___________

Ha llegado hasta mi conocimiento la existencia de una novela interesante, de un autor "aún por descubrir", como reza mi sección. Hoy os la presento, aunque debo decir que todavía no ha caído en mi poder un ejemplar, pero todo se andará. De momento, os presento la reseña que el propio autor me ha hecho llegar, y cuando pueda adquirir un ejemplar yo mismo haré una reseña personal con mis impresiones. De momento, para abrir boca, aquí va la presentación de "Lobo gris", de James Nava.

___________




Las milicias paramilitares irrumpieron en Wild Creek, pero no contaban con la vieja leyenda india sobre lobos, ni con el hombre de la CIA.

Una combinación explosiva de thriller político, espionaje y ecología.

Un canto a los lobos y la naturaleza salvaje de las Montañas Rocosas, con raíces en las leyendas indias nativas americanas.

Una historia de amor apasionado y alto voltaje erótico en medio del enfrentamiento entre rancheros y ecologistas.

Unos documentos vitales que desvelan un secreto de la CIA.

Un hombre en busca de justicia. Una mujer en busca del amor y el conocimiento de los lobos.

Una maravillosa historia de amor a la naturaleza y de lealtad a los ideales en circunstancias adversas.


Jason Rovin se refugia en el hogar de su infancia, un rancho en Montana, alejándose de Langley y su vida en la CIA durante los últimos diez años, tras huir con un maletín lleno de documentos clasificados como alto secreto.
Mientras se dirige a Wild Creek, conoce accidentalmente a Catherine Rush, una bióloga que estudia a los lobos de la zona. Los dos inician una buena amistad y colaboran para averiguar el extraño comportamiento de éstos.
Entretanto, empiezan a aparecer misteriosas amenazas de muerte contra la bióloga y el sheriff de la localidad. Jason y Catherine descubren, durante una de sus incursiones en las montañas, la presencia de un campamento de milicias paramilitares, liderado por un terrorista neonazi internacional.
Al tiempo que la presencia de una creciente manada de lobos alarma a todos los rancheros de la zona, los siniestros planes de un banquero local, apuntan hacia una compleja e inquietante trama que llevará las vidas de todos al límite y pondrá a Wild Creek como foco de atención de toda la prensa.
Los documentos secretos que guarda Jason Rovin, se convertirán en claves para la intervención de la CIA y el FBI en el asunto.


Con un argumento que combina acción, aventuras, intriga, y sentimientos de una forma amena y electrizante, diálogos llenos de humor y una narración absorbente, Lobo Gris refleja valores como la amistad, la lealtad, el valor, la libertad, y el amor, a través de unos personajes que ponen de manifiesto lo maravilloso y lo miserable que encierran los seres humanos, y nos transporta a un mundo casi perdido en las montañas Rocosas de Montana.

Una historia mágica sobre lobos, alta política y espionaje, que se mezclan en una novela emocionante de la primera a la última página, con capítulos perfectamente conseguidos que arrancarán emociones encontradas.

El autor nos conduce al mundo de los ranchos en el Oeste americano, con un misterio de fondo que va in crescendo, y la presencia inquietante de unas milicias paramilitares.

Todo un homenaje al mundo del Western americano y sus valores tradicionales, así como un testimonio realista de los entresijos de los Servicios de Inteligencia y el alcance de sus operaciones clandestinas.

Una historia muy visual, en la que podremos descubrir tanto las viejas leyendas indias como la vida interior de un agente de la CIA. Una novela bien escrita, con un ritmo que acelera a medida que pasan las páginas y los personajes se van asomando, con una atmósfera bien recreada, donde transcurre la acción, y con guiños evidentes a la música country.
Novela muy recomendable para los aficionados al thriller político, de espionaje, las historias románticas, y las aventuras ecológicas.
Vídeo-booktrailer de promoción: http://www.youtube.com/watch?v=23KUUix3Gpo

“Lobo Gris”, James Nava
Editorial El Tercer Nombre.
560 páginas.
P.V.P. 22 euros.
ISBN: 978-84-96693-14-2
Formato: Rústica

jueves, 1 de enero de 2009

Como el año que fue, como el año que será

Aunque ya han pasado las campanadas, me apetece hacer reflexión de lo que ha sido este pasado año, además de dibujar un escenario para el que viene.

Realmente, y mirándolo en retrospectiva, ha sido un año realmente bueno en cuanto a logros literarios: me he estrenado con un primer premio (Cryptshow Festival), he conseguido un semifinalista (Certamen anual GrupoBuho), un finalista (Monstruos de la Razón), y otras varias publicaciones en antologías de concursos (HELLinFILM, A contrarreloj II...), así como en otros formatos (revistas "Remolinos" y "En Sentido Figurado", blog "Esfera de Letras", página web de la editorial Novaltea).
Ha sido además el año de mi primera gran ofensiva hacia las editoriales y agencias literarias. De momento, resultados templados. Una de esas editoriales, Novaltea, va a publicar uno de mis relatos en su anuario, con contrato de edición de por medio; otras se han interesado en co-editarme, a lo que me he negado por cuestión de respeto hacia mí mismo; algunas han mostrado interés en recibir los manuscritos enteros; en la mayoría de casos, sin embargo, sigo esperando. Estas cosas llevan tiempo, ya se sabe.
Y destaco, por ser algo completamente novedoso, la "publicación" (entrecomillado, porque sé que no estoy hablando de una publicación en regla) de dos libros: "A diez pies del suelo- Relatos de lo mundano y lo fantástico", antología de mis primeros relatos, y "La Sombra de la Luna", una novela corta de la que estoy muy satisfecho. No ha sido un best-seller, obviamente, ni lo será mientras se publique en un medio tan, a pesar de los tiempos que corren, restrictivo como internet. Las críticas de la novela han sido bastante favorables, pero como en la mayoría de casos vienen de gente del entorno inmediato, mejor tomarlas con pinzas. Desde aquí sin embargo agradezco a todos cuantos hayáis decidido gastaros lo que vale el libro. Mi intención por supuesto no era ganar dinero (calderilla), sino probar cosas nuevas y llegar a más gente.

No quiero cerrar el apartado de reflexiones sin agradecer a la mucha gente que he conocido o con la que he afianzado una relación de amistad a distancia durante este último año, y a todos los que me han ayudado de algún modo, cerca y lejos: mi familia, Raúl, Víctor Morata, Claudia Bürk, Montse de Paz, Bolzano, los chic@s del Travian, Susana Torres, Ascen Rivera, Blanca Miosi, la Sandruchi, Fiore, 4nigami, los muchos lectores de este blog... (ruego me disculpen los que faltan, que son muchos) Y a los que ya no están, no os olvidaré.
Gracias a todos, por todo.

¿Y mañana? No lo sé, ¿pero acaso puede alguien ver lo que pasará? (y no me refiero al pintor con poderes de mi serie favorita) Con Víctor Morata suelo intercambiar ánimos, asegurándonos que éste va a ser nuestro año. ¿Podría ser? Esperémoslo, por supuesto. Esperemos que sea el año de la tan deseada Oportunidad (con mayúsculas). Las semillas han sido plantadas, falta ver si enrraizan. Y si no, a seguir intentándolo.
Pero por encima de todo espero que sea un año de alegrías compartidas, porque son éstas las que más se disfrutan. Como dice la canción de Mecano, a ver si "hacemos por una vez algo a la vez".

FELIZ 2009 A TODOS LOS LECTORES DE TIERRA DE BARDOS

Narración radiofónica de mi relato "Como hadas guerreras"