TIERRA DE BARDOS, CIERRA.
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Alcander, de Luisa Fernández

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domingo, 4 de noviembre de 2007

La Pasión del Bardo


El arte de narrar, un ansia del alma, pasión jamás satisfecha, amante siempre hambrienta, nunca saciada; bendita obsesión incontrolada, que nace en las entrañas del bardo cuando éste aún no sabe que lo es; ora llega en su niñez, ora ya en plena madurez, pero siempre inesperada, aun cuando hubiese estado latente en algún rincón escondido del corazón.
Llega el día en que el bardo comprende su inquietud, en que por fin vuelca tantos y tantos sueños mediante la palabra escrita. Es entonces cuando, en verdad, el bardo toma conciencia de sí mismo, y aparece ante él un camino de sombras y luces, de dudas y satisfacciones, de carga y recompensa. Nacen historias, surgen leyendas, amores, batallas, intrigas y poesía, y la pasión se desboca, se convierte en necesidad, en alimento para el voraz espíritu. Algunos relatos jamás serán más que abortos, unos en su mente, otros en su pluma; y los habrá también que prosperarán.
De todos ellos el bardo aprende.
Y crece en virtud. Y ocurre no pocas veces que la historia se adueña de su voluntad, y toma ésta senderos propios, ajenos a su creador, del mismo modo que una imperiosa riada rugiente abre cauces allá donde antes no los había. Llegado el momento, la criatura supera al dios.
Es precisamente en tales instantes cuando el bardo olvida el mundo, la misma realidad, para sumergirse en las, en ocasiones, tumultuosas y por tanto traicioneras aguas del relato; se deja llevar, mar adentro, donde no hay salvación posible ni mucho menos deseable; y el transcurrir del tiempo pierde todo significado, y su influencia se torna evanescente, difusa… insignificante. Y ya queda sólo seguir adelante, cual infeliz marinero cautivado por el bello pero letal canto de la sirena. Así, como un amante al vaciarse, el bardo pierde un poco de su alma en cada párrafo, en cada página, en cada historia; entrega cuanto es gustoso a cambio de una finalización a la que ansía llegar pero que al tiempo tanto teme alcanzar.
Y la conclusión, aunque no siempre, llega. Y el bardo entra en éxtasis, pero apenas durante un fugaz momento de placentero disfrute; luego de ello, el vacío se apodera del alma del bardo, criatura eternamente insatisfecha, siempre buscando una perfección que jamás hallará, pues ésta, en un mundo por fuerza imperfecto, se muestra eternamente esquiva.
Pero he aquí que el bardo se mueve por pasiones e impulsos, sentimientos que siempre renacen cual mítica ave fénix. Pronto llega nueva inspiración, pronto la imaginación despierta una vez más; en la mente del bardo se forjan nuevas historias, algunas de las cuales su corazón hará suyas: relatos de mundos olvidados en tiempos arcaicos, héroes amargados, doncellas en apuros, villanos a los que odiar, lágrimas que derramar…
Y así se renueva el ciclo, eterno, devorador y dador de vida, siempre demandando lo más precioso del bardo.
Sus sueños.




© 2007 Javier Pellicer Moscardó
Relato inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual como parte de la obra “Entre mente y corazón Segunda antología de relatos”

Narración radiofónica de mi relato "Como hadas guerreras"