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domingo, 9 de enero de 2011

Isabel Barceló - La primera entrevista del año (I)

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Para inaugurar este nuevo año de entrevistas, he elegido una escritora muy especial: Isabel Barceló. Licenciada en Filosofía y Letras, esta alicantina puede alardear (pero no lo hace) de haber recibido la prestigiosa beca Valle-Inclán de literatura concedida por el ministerio de Asuntos Exteriores para la Real Academia de España en Roma. Su novela “Dido, reina de Cartago”, ha sido alabada por la crítica y el público en general. Esta es la entrevista que le hice para la revista Ilike Magazine, dividida en dos partes por tratarse de la versión íntegra.



Los inicios de “Dido, reina de Cartago” son dignos de mención: conforme escribías los capítulos los colgabas en tu blog “Mujeres de Roma” y dejabas que tus seguidores participaran en la creación. ¿Por qué decidiste iniciar su periplo de este modo?
En mi blog teníamos una tertulia muy agradable, la gente participaba con abundantes comentarios y disfrutábamos juntos. En ese clima distendido y de buena comunicación, empecé a escribir sobre la reina Dido. A mi parecer, disfrutamos de una novela cuando el autor consigue que nos identifiquemos con el protagonista o con alguno de los personajes, porque vivimos sus peripecias como si fueran realmente nuestras. Y pensé en la posibilidad de hacerlo al revés: que los lectores me dijeran qué personaje querían ser, siguiendo sus propias inclinaciones y fantasías, y me comprometía a hacerlos salir en la historia. Les di la opción de elegir personajes de los que citan las fuentes clásicas o bien decidir ellos mismos el nombre y la profesión o actividad que querían para su personaje, quedando bajo mi exclusiva responsabilidad la creación de sus personalidades, su papel en la historia, etc. Cada cual expresó sus preferencias libremente. En fin, a excepción de Dido y Eneas, protagonistas absolutos de la historia, cuyos papeles no quise otorgar a nadie, el resto de personajes están “encarnados” por lectores.
¿Qué te ha aportado esta singular experiencia? Háblanos un poco del proceso.
 —Ha sido una experiencia extraordinaria y muy satisfactoria, tanto desde el punto de vista humano como desde el creativo. Hasta donde yo sé, ningún otro autor ha trabajado con personajes propuestos por terceras personas.
Desde el punto de vista creativo, el reto era encajar a tantos personajes (unos 70) de una manera natural, estableciendo relaciones entre ellos y otorgándoles un papel en el desarrollo de la historia, corto o largo, pero perfectamente acorde con el conjunto. Esa abundancia y variedad de personajes se aproxima bastante a la vida real, en mi opinión. Por otra parte, los comentarios de los lectores, sus expectativas, han influido en el curso de la historia: jamás les di la razón, por el contrario, he tratado de sorprenderles siempre, porque eso era lo divertido, ese era el juego. Como resultado, en esta novela el lector no puede adivinar, ni siquiera intuir, lo que ocurrirá a continuación.
Desde el punto de vista humano, me ha servido para relacionarme más intensamente con algunas personas, crear lazos sólidos y también para crecerme como escritora. Ha sido una experiencia gozosa para alguien que, como yo, reivindica la alegría de escribir.
Quizá los lectores de esta entrevista puedan preguntarse cómo es posible incluir en una novela histórica personajes elegidos de una manera tan aleatoria. La historia suele recoger los hechos y los nombres de las personalidades más importantes y guarda silencio sobre todos los demás. La realidad, sin embargo, nos dice que esos grandes personajes vivieron rodeados de mucha gente que estaba siempre a su lado o pasaron fugazmente por sus vidas: servidores, parientes, amigos, enemigos, personas de las cuales no sabemos nada. Para dar cuerpo a las figuras históricas, el autor ha de inventarse esos personajes secundarios, pues los necesita para mostrar su personalidad, sus motivaciones, su forma de comportarse. En este caso, los lectores, al manifestar sus preferencias, me han proporcionado la materia prima. A cambio, yo les he devuelto emoción y disfrute.
Y entonces llegó la oportunidad de publicar gracias a la editorial ES Ediciones. ¿Qué tal la experiencia?
Muy positiva. Llevar esta novela al formato tradicional, es decir, publicarla en forma de libro permite que llegue a muchas personas ajenas al mundo de los blogs. Y resulta satisfactorio tenerla entre las manos, poder leerla en un sofá o en la playa o en la cama, al ritmo y velocidad que cada cual prefiera. La publicación en papel de esta novela permite comprobar fehacientemente que las nuevas tecnologías no están reñidas con la calidad y, por otra parte, que las exigencias de Internet encajan perfectamente con las de cualquier lector actual. Me refiero a la agilidad, a la brevedad de los capítulos, a su contenido siempre significativo, etc.



¿Te importa resumirnos brevemente el argumento de la novela?
La novela se estructura en dos planos temporales: unos cuarenta o cincuenta años después de la fundación de Cartago, la anciana señora Imilce, temiendo que sus conciudadanos olviden quien y cómo se fundó su ciudad, decide escribir la vida de la reina Dido. Ella misma había viajado con ella siendo una niña, y recurre a sus propios recuerdos, a los transmitidos por su abuela – que había sido la nodriza de la reina – y los transmitidos por los primeros fundadores a sus descendientes. En este plano temporal, que es secundario pero significativo, asistimos a la reconstrucción de la historia de Dido, incluida la parte narrada por un poeta troyano que interviene por invitación de la señora Imilce. Aquí vemos cómo se elabora esa reconstrucción, las tensiones que acarrea, las diversas opiniones y posturas. Nos aproximamos a la literatura oral, que era la propia de la época, pues Imilce reúne a sus vecinos en la plazuela del granado y les va dando a conocer el texto a medida que lo prepara.
El otro plano temporal corresponde al tiempo de vida de la reina Dido cuya historia nos viene narrada. Ella era reina de Tiro por herencia paterna. Por conflictos políticos con su hermano Pigmalión, decide exiliarse con un grupo de fieles y buscar un nuevo lugar en el que asentarse. Recorre el Mediterráneo – un mar todavía inexplorado en su totalidad – y finalmente recala en las costas del norte de África. Tras muchas vicisitudes, consigue fundar Cartago, (“Ciudad Nueva”, en lengua fenicia). Y cuando ya esta ciudad comienza a florecer, arriba a sus costas la flota del príncipe troyano Eneas, que había conseguido huir de la destrucción de Troya. Dido lo acoge en su ciudad y entre ella y Eneas nace un amor apasionado que lleva, en su propia génesis, la semilla del desencuentro.
Lo primero que salta a la vista de la novela es que transcurre a través de dos voces: Imilce, sierva de Dido, y Trailo, bardo troyano. ¿Por qué dos narradores distintos?
Los amores de Dido y Eneas fueron relatados por el poeta Virgilio en su obra “La Eneida”. Mi intención al empezar la novela era seguir ese magno poema en lo relativo al encuentro y desencuentro de los amantes. Sin embargo, a medida que iba reconstruyendo la personalidad de la reina Dido, me di cuenta de que no encajaba con lo que nos cuenta Virgilio. Tuve claro que seguiría mi propio instinto, pero la idea de utilizar el poema virgiliano para relatar la historia dándole mi propio enfoque y obviando el de su autor me producía un fuerte malestar, como si lo traicionara a él y engañara a mis lectores. Encontré la solución contraponiendo dos voces: la de la señora Imilce, que presentaría la versión fenicia, y la del poeta Trailo, que sostendría el punto de vista de los troyanos, es decir, la versión de Virgilio.
Imilce y Trailo no sólo presentan dos versiones de los hechos, sino también dos puntos de vista diferentes a la hora de narrarlos: más épico y grandilocuente el del troyano, manteniendo a distancia a los personajes y con abundancia de intervenciones divinas, y más directo el de Imilce que, con los pies en el suelo, busca explicaciones humanas a las conductas de las personas y mantiene a lo largo de toda la novela una exigencia implícita de comportamiento ético. Imilce no acepta sin más que Eneas actúe por mandato divino. Ella sabe que hay otros motivos y los relata abiertamente. Ahí es donde está la diferencia: no en los hechos, sino en las motivaciones que mueven a cada uno de los protagonistas y en los argumentos que utilizan para justificarse.
En cualquier caso, el relato de uno y otra no se superponen, no hay repeticiones, sino que se van alternando de modo que el lector sabe en todo momento quién habla y capta perfectamente las diferencias.
He leído algunos comentarios que catalogan tu novela como una obra eminentemente femenina. ¿Compartes esa opinión?
En “Dido reina de Cartago” la protagonista indiscutible es la reina y después la narradora Imilce. En ella no priman las situaciones bélicas, entre otras cosas porque Dido prefería resolver los problemas sin usar la fuerza. Su arma es la astucia y la emplea oportuna e inteligentemente. El universo que se refleja es el de las relaciones personales y grupales, donde se producen y se resuelven o se ahondan los conflictos. Y como hablamos de la lucha por la supervivencia, el escenario es la vida cotidiana. Pero eso no la priva de su naturaleza épica, muy al contrario, la subraya. Por otra parte, esta novela no sólo se aproxima a lo que debía ser la literatura oral de la época, sino que desvela – para quien lo sepa ver, claro – los mecanismos a través de los cuales se forman los mitos y la manera en que se manipula la historia. Probablemente la temática y la forma en que se presenta difieren de lo que estamos acostumbrados a leer en materia de novela histórica.
El que los personajes femeninos sostengan la novela es una cuestión de gusto, pero también de equilibrio y de justicia. Creo que las mujeres son las grandes olvidadas de la historia. Y en vista de los antecedentes, temo que la expresión “obra eminentemente femenina”, aunque dicha en su mejor sentido y con una intención loable, pueda ser interpretada por algunas personas como “obra menor”. Los criterios para valorar una obra deben ser otros. 

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Hasta aquí la primera parte de esta extensa y genial entrevista. La semana que viene os ofreceré la conclusión. 

14 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Gracias por dedicarme la primera entrevista del año, Javier, es un honor estrenar contigo el 2011. Un abrazo muy fuerte.

Anabel Botella dijo...

Ahora estoy con esta novela y me parece una pena que no esté en manos de los chavales. Es estupenda.

Goathemala dijo...

Asistir a la creación de esta novela y ser, por expreso deseo mío, un lugar de la misma (soy el granado de la placita), ha sido de las tareas más satisfactorias desde que estoy en el mundo blog.

Y de la maravillosa y talentosa Isabel...qué decir...

Víctor Morata Cortado dijo...

Muy buena manera de empezar el año. Esperemos que este año sea el tuyo y te veamos en las librerias. Un abrazo, colega.

Arturo dijo...

Estupenda entrevista, Javier e Isabel; estaré pendiente de la segunda parte. He tenido la suerte de conocer a Isabel y leer su novela, y me ha encantado tanto su simpatía como su talento literario. Un abrazo para los dos.

B. Miosi dijo...

Espero con mucha expectativa la segunda parte de la entrevista, la primera está estupenda. Un salto cuantitativo: de un blog a las librerías, ¡Increíble!

Felicitaciones a Isabel Barceló, y a ti, Javier, porque en tus entrevistas, extraes lo mejor de las personas. Me consta.

Besos,
Blanca

Javier Pellicer dijo...

Isabel, no podía comenzar el año con mejor entrevistada. Espero que haya podido transmitir con mis preguntas la calidad de tu novela.
Un abrazo.

Javier Pellicer dijo...

Anabel, cuánta razón tienes. Este tipo de literatura debería ser fomentada en las escuelas e institutos, pues es el mejor modo de acercarse a la Historia. Gracias por tu visita.

Javier Pellicer dijo...

Goathemala, no puedo ni imaginar la maravillosa experiencia que viviste. Espero que Isabel vuelva a utilizar este método en alguna de sus próximas novelas y yo pueda experimentar lo que tú. ¡Sería todo un honor!
Un abrazo.

Javier Pellicer dijo...

No sólo mi año, Víctor, sino el de tantos compañeros y compañeras escritores de talento que están por conocer, entre los que sin duda te encuentras.
Un abrazo, amigo.

Javier Pellicer dijo...

Cierto, Arturo. Yo apenas coincidí brevemente con Isabel, en la Feria de Valencia en la que nos conocimos tú y yo, pero me agradó su naturalidad y simpatía. Espero que a no mucho tardar podamos coincidir de nuevo los tres (junto a otros amigos).
¡Ánimo con tu novela!

Javier Pellicer dijo...

Blanca, con entrevistados como Isabel (o tú, en su día) es fácil extraer cosas buenas.
Muchos besos.

Natàlia Tàrraco dijo...

Gracias Javier por esta magnífica entrevista a Isabel. He leído Dido y no puedo añadir ni una letra a lo que ella dice, salvo que la disfruté como un profundo viaje desde el mito a la interpretación del mismo por parte de la autora, derecho legítimo que ella aborda de una forma inolvidable, sensible, femenina sin feminismos, por encima de etiquetas, una novela estupenda.
Felicidades Isabel, voy a leer la segunda parte. !Salve! Javier y que Fortuna te sonría.

virgi dijo...

Leí su novela, me encantó y ella más, es una mujer fantástica.
La conocí cuando vino a Tenerife a presentarla. Genial que la hayas entrevistado.
Un abrazo

Narración radiofónica de mi relato "Como hadas guerreras"