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Alcander, de Luisa Fernández

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lunes, 8 de abril de 2013

Reseña de "Almas suspendidas" (José Ferrandis Peiró)



Acostumbrado a leer novelas de corte épico (bien sean de estilo fantástico o histórico), como lector se agradece de vez un cuando un cambio hacia obras más intimistas y mundanas (dicho sea no con afán peyorativo). Es justo lo que me encontré cuando empecé a leer “Almas suspendidas”, libro del autor valenciano José Ferrandis Peiró, una novela además humilde, sencilla y, sobre todo, muy sincera.

La historia gira por completo en torno a Jaime, un treintañero cualquiera cuya vida no es del todo como desearía, especialmente su relación con su esposa. Pero, como ocurre tantas veces, se deja llevar hasta que ocurre ese algo que lo cambia todo: la llegada de un hijo no esperado, pero que de pronto le otorgará verdadera conciencia de la vida que lleva. Ante la agria situación con su pareja, Jaime decide dar un paso adelante y divorciarse al poco de nacer Miguel, para evitar que el pequeño tenga que vivir la farsa de un  matrimonio sin apego. El punto de partida de la novela es por tanto este suceso, la separación de la pareja, que dará lugar a un nuevo rumbo en el día a día de Jaime; un rumbo errático, lleno de altibajos y cuyo único pilar estable será ese hijo recién nacido al que el protagonista quiere por encima de todo, y al que le escribe un diario donde Jaime le revela lo que siente hacia él.

Estamos pues, como ya he dicho, ante una historia sencilla, casi se diría que costumbrista adaptada a nuestros días, pues retrata a través de Jaime nuestra agria actualidad (el personaje se verá en el paro y tendrá que sufrir lo que tantos desempleados están padeciendo en España). Una novela basada en acontecimientos verídicos, en tanto tiene un alto componente autobiográfico según me desveló el autor en la presentación a la que acudí hace poco (lo que no significa que todo lo narrado le pasara a él del mismo modo). Es cierto que, conforme avanza el libro entra en escena algunos elementos fantásticos, pero son tan sutiles que no representan la esencia de la obra. Entre esos cambios de registro también hay lugar para algunas escenas de corte erótico (con escasa sutileza, es cierto).

Mis impresiones al leer esta obra van desde la enorme satisfacción de haber disfrutado de una historia sincera, emotiva y escrita con el corazón, hasta la lástima por algunos temas técnicos que el autor, en mi opinión, no ha llevado como hubiese sido de desear para tener un trabajo redondo.

Vamos primero con lo positivo. Jaime es un buen personaje, sólido y sobre todo cercano. ¿Cómo no verse representado en él, aún sin haber estado casado ni tener un hijo? Es un hombre real, asentado en nuestro mundo, no un héroe épico que salva el mundo tras un sinfín de aventuras; un padre divorciado, un desempleado que lo pasa fatal, desorientado y sin un destino aparente en la vida. No hay grandiosidad en él (no la necesita), salvo la del “héroe de clase trabajadora” al que se refería John Lennon en su Working class hero (referencia musical por mi parte debido a la importancia de las canciones en la obra de Ferrandis, repleta de guiños y letras). Es un Peter Parker sin poderes ni traje de Spider-man. En ese sentido ha sido un agradable cambio para mí.

Por otra parte, la historia está bien concebida argumentalmente al girar en torno a esta situación tan mundana y que da un juego dramático muy intenso y reconocible por cualquier lector. No es, en ese sentido, literatura de evasión, sino más bien una inmersión total (y acertada) en las miserias de nuestra sociedad actual, así como en la evolución del personaje. Sin embargo, hay un cambio brusco a partir de cierta altura de la lectura, como si terminara un acto, donde de pronto se deja de hablar de la mala situación económica del protagonista para centrarse en otros asuntos (la aparición de un nuevo personaje). Tal vez habría sido de agradecer una transición más fluida, porque da la impresión de que por arte de magia los problemas de dinero de Jaime se volatilizan.

Por momentos la obra contiene desde mi punto de vista algunos fallos de ritmo narrativo. El autor es propenso a avanzar con lentitud en la narración, describiéndolo todo, hasta escenas intrascendentes que no aportan nada y ralentizan la lectura. Faltan esos golpes de efecto tan necesarios, esos ganchos literarios que atrapen al lector. La historia transcurre con parsimonia, lo cuál no es problema si queremos una lectura serena y pausada, pero que impacientará a esos lectores que quieren más velocidad. En cambio, hay escenas por las que el autor pasa de puntillas, sin detenerse a narrar momentos fundamentales y que podrían haber aportado una carga de intensidad interesante (por ejemplo, cuando Jaime le dice a su esposa que quiere separarse).

Por fortuna, la emotividad de algunas situaciones llega a compensar estas faltas e inclinar la balanza positivamente. El libro se lee bien más allá de esto, es reconocible, dramático, tierno, y por tanto más que recomendable para aquellos lectores a los que les gusten las historias asentadas en nuestro mundo, con personajes identificables y vivencias que están aquí, con nosotros, en esta sociedad que “Almas suspendidas” retrata con realismo. Una muy buena novela.

Narración radiofónica de mi relato "Como hadas guerreras"