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Alcander, de Luisa Fernández

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domingo, 17 de octubre de 2010

Microrelato "Podrido y yo"

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Saludos, caminantes.
Quizá recordeis que hace unas semanas os ofrecía un relato dividido en tres partes titulado "Los amantes malditos", una adaptación en clave zombi del clásico "Romeo y Julieta". Entonces os comenté que había escrito tres relatos con la idea de participar en la convocatoria del cuarto número de H-Horror, dedicado a los clásicos zombificados. También os comenté que uno de ellos fue elegido para dicha publicación (relato "Para comerte mejor", que saldrá en próximas fechas). Por tanto, quedaba inédito el tercero de esos trabajos, y qué mejor sitio para presentarlo.
Se trata de un microrelato, la adaptación del primer capítulo de la inmortal "Platero y yo", de Juan Ramón Jimenez. A pesar del aberrante resultado final (lo cual era mi intención), en el fondo se trata de un homenaje (raro, sí, pero homenaje al fin y al cabo) a esta obra maestra que todos hemos leído y aprendido en el colegio.
Espero que la disfrutéis (?).
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Podrido y yo
Javier Pellicer


Podrido es menudo, descarnado, áspero; tan putrefacto por fuera que se diría que es todo pus, carne infecta que basta un soplido para que se le desprenda de los huesos. Los espejos agrietados de sus ojos hace tiempo que perdieron la vida. El derecho le cuelga indecoroso, sujeto por un mísero filamento medio carcomido.
Pero Podrido no es debilidad. El hambre le da fuerzas, lo convierte en bestia agónica. Sale al amparo de las noches oscuras, en busca de sangre y carne que devorar; sangre y carne de hombre o mujer, de ancianos o niños. Su hocico arranca con avidez la piel de sus víctimas, destroza los huesos, sorbe los fluidos y mastica los sesos. La gente, horrorizada, grita al ver su trote renqueante, que más parece el galopar de un demonio del Averno.
Su hambre nunca tiene fin, jamás la tendrá. Le encantan los cerebros, los corazones; su fruta favorita son los ojos, carnosas guindas de jugo chorreante, y roer los huesos tiernos de los niños, aún no anquilosados por la edad.
Cuando se adentra en las calles del pueblo, ni los hombres más valerosos se atreven a plantarle cara. Vestidos con gesto de terror, corren y huyen, mientras proclaman:
—Tá endemoniao…
Está endemoniado. Poseído de hambre y enfermedad corrupta, incapaz de escapar de su propia agonía. 

 

8 comentarios:

Gervasio López dijo...

¡Bufff!¿qué puedo decir? Me has tirado un icono de la infancia, jejeje. Está muy bien pero, cómo bien señalas tú, es repulsivo. En su estilo, una pequeña joya (asquerosilla, pero joya al fin y al cabo) XD.
Un abrazo.

Vicent dijo...

No sé si es lo que pretendías, pero veo en este cuento el comienzo de una historia de humor donde no sólo se parodia a "Platero y yo", sino también a todas las historias de zombis que ahora se han puesto tan de moda.
Me ha encantado.

Javier Pellicer dijo...

Gervasio, siento haberte destrozado un mito. Cierto que es repulsivo, ahí está la gracia, corromper algo hermoso e inocente, aunque sin tomárselo muy en serio. Un abrazo.

Javier Pellicer dijo...

Vicent, no te equivocas. La intención del relato es doble. Como le he dicho a Gervasio, buscaba corromper un cuento inocente y maravilloso. Obviamente, el método es la parodia, porque en el fondo, como bien dices, la moda de zombificar clásicos no es más que eso, una parodia que contiene mucho humor encubierto tras lo repulsivo y de mal gusto. Tiene su toque bizarro y grotesco comparar esa imagen idílica del Platero clásico con esta aberración. Por supuesto, de todas todas me quedo con la versión original.

make dijo...

divertido, suerte que mis huesos ya no son tan tiernos y podre dormir (aunque sea con un ojo abierto)

Isabel Romana dijo...

Pobrecillo, eternamente putrefacto. Aunque se trate de una parodia, contiene un elemento dramático: esa agonía sin fin. Besos, querido amigo.

Maribel dijo...

Pobre angelito, ¿lo puedo adoptar? Jeje. Podrido te ha quedado pero que muy asquerosito, que era lo suyo, claro. Buena parodia.
Un abrazo.

Javier Pellicer dijo...

make, Isabel, Maribel: Esto es lo bueno de este tipo de relatos, que despiertan emociones distintas. A algunos les parece divertidisimo, a otros les da pena, y otros sienten cierto miedo de que un día, paseando por el campo, vean a Podrido correteando hacia ellos.
Saludos!!

Narración radiofónica de mi relato "Como hadas guerreras"